En nuestro día a día como profesionales del sector turístico, es habitual que nuestros clientes nos consulten sobre diferentes formas de pago o financiación para sus viajes. Una de las opciones que pueden encontrar es la tarjeta revolving, por lo que creemos importante conocer cómo funciona y qué aspectos conviene tener en cuenta.
Este tipo de tarjeta permite aplazar los pagos mediante una cuota mensual. A medida que el cliente va abonando esas cuotas, recupera parte del crédito disponible y puede volver a utilizarlo. Aunque esta modalidad ofrece flexibilidad, también es importante saber que la deuda genera intereses y que, si las cuotas son demasiado reducidas, el tiempo para devolver el importe puede alargarse considerablemente.
Por ello, siempre recomendamos que, antes de contratar una tarjeta revolving, se revisen detenidamente sus condiciones, el tipo de interés aplicado y el coste real que puede suponer financiar una compra mediante este sistema.
Como agencia de viajes, ofrecer información clara y transparente sobre las distintas opciones de pago ayuda a que nuestros clientes tomen decisiones más informadas y viajen con mayor tranquilidad. Un buen asesoramiento no solo consiste en recomendar el mejor destino, sino también en aportar valor en todos aquellos aspectos que pueden influir en la experiencia del viajero.
La Fuente: BBVA