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Central de Proaza: cuando la industria se convierte en arte

9 junio, 2026 · 1 min de lectura

Ubicada en la garganta de Peñas Juntas, junto al río Trubia, la Central de Proaza es mucho más que una instalación hidroeléctrica. Construida entre 1964 y 1968, destaca por ser una de las obras más singulares del patrimonio industrial asturiano gracias al trabajo del arquitecto y artista Joaquín Vaquero Palacios.

Lo que hace especial a esta central es la integración entre ingeniería, arquitectura y arte. Vaquero Palacios no solo diseñó el edificio, sino también los relieves escultóricos de la fachada, los murales interiores, el mobiliario e incluso algunos elementos técnicos. El resultado es una obra en la que funcionalidad y estética conviven de forma excepcional.

Su característica fachada de hormigón, de estilo brutalista y aspecto escultórico, transmite una gran sensación de movimiento. En el interior destacan los murales relacionados con la electricidad y un gran panel que representa un campo magnético, convirtiendo un espacio industrial en un auténtico museo de arte integrado.

Hoy, la Central de Proaza es un ejemplo de cómo el patrimonio industrial puede trascender su función original para convertirse en un referente cultural y arquitectónico. Una visita imprescindible para quienes desean descubrir una faceta diferente de la historia industrial de Asturias.

La fuente: patrimoniuindustrial

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