Un plan de pensiones es un producto de ahorro a largo plazo, el objetivo principal es acumular dinero para la jubilación.
Durante tu vida laboral vas haciendo aportaciones a tu plan, periódicamente o puntualmente. El dinero se grupa en un fondo de pensiones que lo gestionan expertos, también puedes invertir capital en diferentes activos financieros para buscar rentabilidad. Y cuando te jubilas recuperas el dinero aportado y te llevas la rentabilidad que haya generado.
Hay diferentes tipos de planes. La renta fija, es la más segura y con una rentabilidad moderada. La renta variable, algo más arriesgada pero con mayor rentabilidad. Por último el plan mixto y garantizado que combina enfoque y ofrece un rendimiento asegurado según la modalidad.
Esto también tiene limites ya que puedes aportar un máximo anual de 1.500€ y además estas aportaciones pueden reducir la base imponible de la declaración de la renta (pagar menos).
Puedes rescatar este dinero en algunas excepciones como desempleo de larga duración, incapacidad permanente, fallecimiento o tras 10 años de antigüedad.
Puedes contratar uno ya que te permiten complementar tu pensión pública con un patrimonio privado, esto trae ventajas fiscales y además flexibilidad para cobrar el dinero, todo de golpe, rentas periódicas o mixto.
Fuente: www.ruta67.com