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La historia de la Cruz de Caravaca

16 febrero, 2026 · 2 min de lectura

La Cruz de Caravaca, también es llamada Vera Cruz, es una reliquia cristiana, que según la tradición, contiene un fragmento de la cruz en la que murió Jesucristo. El nombre Vera Cruz proviene de la tradición medieval y suele estar relacionado con lugares que tuvieron algún tipo de vínculo con los templarios.

Tiene forma de cruz patriarcal, es decir, dos brazos horizontales, y se guarda en un relicario especial. Según cuenta la tradición, perteneció al patriarca Roberto de Jerusalén y con el paso del tiempo terminó llegando a Caravaca.

Dicen que la Cruz apareció de formal milagrosa en el Castillo de Caravaca (3 de mayo de 1232). En ese momento, un sacerdote que estaba prisionero iba a celebrar misa, pero no tenía crucifijo. En pleno acto aparecieron dos ángeles que dejaron la cruz sobre el altar. Eso impresionó tanto a los presentes que incluso algunos se convirtieron al cristianismo

Primero la custodiaron los templarios y después pasó a manos de la Orden de Santiago. Con el paso del tiempo, la Iglesia fue dando indulgencias y ciertos privilegios a quienes la veneraban, y poco a poco su devoción se fue extendiendo a otros sitios.

La Cruz se fue haciendo cada vez más conocida y su devoción se extendió por Europa y América gracias a misioneros y religiosos. Por eso hoy en día hay tantas reproducciones en distintos países.

Desde hace siglos es un importante centro de peregrinación. Se celebra Año Jubilar perpetuo, algo que solo comparten ciudades con gran relevancia religiosa como Roma o Jerusalén.

Fuente: turismocaravaca.com

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