La tasa turística es un impuesto que pagan los visitantes por alojarse en determinados lugares de España. La idea es usar ese dinero para mantener y mejorar los lugares turísticos, proteger el patrimonio, invertir en limpieza, transporte o servicios públicos y hacer que el turismo sea más sostenible. Y así evitar también la saturación por exceso de visitantes en algunas ciudades
Se aplica en varias localizaciones. En Barcelona, la tasa puede llegar hasta 15€ por persona y noche. Islas Baleares, la tasa existe desde 2016, y suele ser más baja, entre 1-4€ por persona y noche. Santiago de Compostela empezó a cobrar a partir del 1 de octubre de 2025 y A Coruña desde 1 de septiembre, la tasa es de alrededor de 2,5€. Toledo, entró también en vigor esta nueva tasa en el 2025.
España es uno de los países más turísticos del mundo, recibe millones de visitas cada año. Pero algunas ciudades sufren masificación turística, aumento de precio en la vivienda, ruido o saturación en algunos servicios, lo que ha generado quejas de los ciudadanos y presión para aplicar este impuesto.
El objetivo oficial del impuesto es equilibrar los beneficios económicos del turismo con la calidad de vida de los residentes y la sostenibilidad del destino. Este tipo de impuestos ya existe hace años en muchas ciudades europeas y se considera una herramienta para poder gestionar mejor el turismo.
Otras comunidades y ciudades están estudiando aplicar medidas similares en los próximos años para poder gestionar mejor el impacto del turismo masivo. Las administraciones defienden que este tipo de tasas ayudan a compensar los costes que generan el turismo en las ciudades, mientras que algunos sectores del turismo temen que esto pueda afectar a la competitividad frente a destinos donde no existe este impuesto.
Fuente: publico.es