El jet lag es uno de los inconvenientes más comunes al viajar largas distancias, pero según los expertos, la hora de aterrizaje puede marcar la diferencia. Este trastorno ocurre cuando nuestro reloj biológico se desajusta por el cambio de huso horario, generando cansancio, insomnio y falta de concentración.
La clave está en programar el vuelo para aterrizar por la tarde en el destino. ¿Por qué? Porque llegar en ese momento permite adaptarse mejor al nuevo horario, mantenerse despierto hasta la noche y dormir en la hora local, lo que ayuda a sincronizar el cuerpo más rápido.
Además, los especialistas recomiendan evitar aterrizar por la mañana, ya que obliga a pasar todo el día despierto cuando el organismo aún está en “modo noche”, aumentando el agotamiento. Si no hay opción, una siesta corta puede ser útil, pero nunca más de 30 minutos para no alterar el sueño nocturno.
Otros consejos para reducir el jet lag incluyen: hidratarse bien durante el vuelo, evitar el exceso de alcohol y cafeína, y exponerse a la luz natural al llegar, ya que esto ayuda a reajustar el reloj interno.
En resumen, si quieres minimizar el jet lag, elige vuelos que lleguen por la tarde, mantente activo y sigue hábitos saludables. Así, tu viaje será mucho más placentero desde el primer día.
Fuente principal: msn
