Los flamencos son famosos por su color rosa, pero no nacen con ese tono característico. Al salir del huevo, los polluelos presentan un plumaje blanco o grisáceo, muy distinto al vibrante color que los identifica en la edad adulta. ¿Por qué ocurre este cambio?
La respuesta está en la alimentación. Los flamencos consumen pequeños crustáceos y algas ricos en carotenoides, unos pigmentos naturales presentes en organismos acuáticos. Estos compuestos, al ser metabolizados, se acumulan en las plumas y la piel, generando el característico tono rosado. Sin esta dieta específica, los flamencos mantendrían un color pálido durante toda su vida.
Este proceso no es inmediato: puede tardar entre dos y tres años en completarse, dependiendo de la disponibilidad de alimento y la salud del ave. Por eso, en colonias de flamencos es común ver individuos jóvenes con tonos más claros, mientras los adultos exhiben el rosa intenso que tanto llama la atención.
El color no solo es estético: también cumple una función social. Un plumaje más rosado indica buena salud y acceso a alimento, lo que influye en la elección de pareja. Así, el color se convierte en un indicador biológico dentro de la especie.
Fuente principal: elmundo