Las ruedas del tren de aterrizaje son esenciales para que los aviones despeguen, aterricen y se desplacen en tierra. Según CITHE, sus funciones principales incluyen soportar el peso del avión en tierra, amortiguar el impacto durante el aterrizaje y facilitar la dirección y frenado durante el rodaje.
Al aterrizar, los neumáticos del tren principal pasan de 0 a 200 km/h en menos de 3 segundos y su temperatura puede llegar a 100 °C, lo que hace que el calor sea la principal causa de su desgaste. Además, se rellenan con nitrógeno seco, un gas inerte que no se oxida ni se congela.
El tren se divide en:
- Tren principal: ubicado cerca del centro de gravedad, compuesto por dos o cuatro soportes con ruedas que soportan la mayor carga.
- Tren secundario: incluye la rueda de morro o cola, que permite la dirección en tierra mediante pedales controlados desde la cabina y brinda estabilidad adicional.
El sistema de amortiguación absorbe impacto para garantizar seguridad y comodidad al aterrizar. El frenado se realiza en cada rueda del tren principal mediante frenos individuales, reduciendo la velocidad hasta detener completamente la aeronave.
Existen dos tipos principales de trenes:
- Fijos: no se recogen y generan resistencia aerodinámica.
- Retráctiles: se pliegan dentro de las alas o fuselaje, mejorando la aerodinámica, aunque requieren mayor mantenimiento.
En cuanto a la disposición del tren, hay dos configuraciones comunes:
- Convencional: tren principal con rueda de cola, fue el diseño inicial.
- Triciclo: tren principal con rueda de morro, introducido en la Segunda Guerra Mundial y predominante en aviones comerciales por su estabilidad.
El tren de aterrizaje puede adaptarse a ambientes especiales, utilizando flotadores para agua o esquís para aterrizajes en nieve o hielo.
Fuente principal: cithe