Una necrópolis histórica que hoy también funciona como barrio donde vive muchísima gente.
La escena tiene algo de desolador, casi postapocalíptico, como si contempláramos los restos de una ciudad tras una catástrofe. Es la Ciudad de los Muertos, aunque la mayoría de los habitantes de El Cairo simplemente se refiere a ella como el cementerio (el’arafa).
Esta necrópolis, con más de catorce siglos de antigüedad, fue reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, al incorporarse dentro del conjunto de “El Cairo histórico”.
Vida entre tumbas: sus habitantes
- Los primeros habitantes “vivos” registrados datan de fines del siglo XIX; en 1898 ya había residentes.
- Con el tiempo, la población creció: hacia 1947 se hablaba de decenas de miles, en 1986 se estimaban unas 180.000 personas y hoy algunas fuentes indican que podrían vivir entre 500.000 y 1 millón de personas en la zona.
- Muchas familias que viven allí no tienen conexión sanguínea con los difuntos: suelen ocupar los mausoleos con consentimiento de los propietarios, a cambio de cuidarlos, o simplemente como hogares.
- A pesar del entorno inusual, para muchos habitantes la convivencia con los muertos es parte de su cotidianidad: se afirma que la vida allí puede ser más tranquila y comunitaria que en otras áreas densamente pobladas de El Cairo.
- Viven “como en una ciudad”: hay pequeñas tiendas, mezquitas, servicios informales, y una estructura social y comunitaria propia.
Entre sus monumentos más importantes está el mausoleo del Imam al‑Shafi’i — un edificio arquitectónicamente relevante bajo estilo ayubí, dedicado al fundador de la escuela sunita de jurisprudencia Shafi’i.
Según informes recientes, cientos de tumbas y mausoleos han sido derribados para dar paso a infraestructuras vinculadas a la modernización urbana. Estos planes han generado críticas de defensores del patrimonio, historiadores y ciudadanos preocupados por la pérdida irremediable de espacios con valor cultural, histórico y emocional.
Entre lápidas y avenidas funerarias, miles de familias han encontrado un hogar en pleno corazón de El Cairo.
Fuente: National Geographic