Las secuelas invisibles de la DANA en la infancia

Un año después de la devastadora DANA que golpeó la Comunidad Valenciana, sus efectos siguen presentes en la vida de miles de niños. Aunque el barro desapareció de las calles, permanece en su día a día. Así lo revela el informe Con el barro en la mochila, elaborado por Save the Children y la Universidad de Valencia.

Los datos son alarmantes: uno de cada cuatro menores sufre problemas para dormir (24,3%) y un tercio siente miedo cuando llueve (30,6%). El sonido de la lluvia, que antes era cotidiano, ahora despierta ansiedad y preguntas: “¿Va a volver a pasar?”. Además, se han detectado regresiones en niños pequeños, como volver a hacerse pipí en la cama o perder habilidades adquiridas, un mecanismo para buscar seguridad en medio del trauma.

El impacto no es solo emocional. Muchas familias siguen sin vivienda y con dificultades económicas, lo que agrava la sensación de inseguridad. Casi la mitad de los padres (45,7%) afirma que su mayor preocupación es el estado emocional de sus hijos, mientras que las necesidades educativas más urgentes son la reparación de escuelas (57,7%) y el apoyo psicosocial (50,1%).

La DANA afectó a 200.000 niños y niñas, destruyó 16.000 viviendas y dejó 229 víctimas mortales, nueve de ellas menores. Más allá de las cifras, el verdadero desafío es invisible: cómo sanar el miedo y la ansiedad que persisten en la infancia.

Las emergencias no terminan cuando se seca el barro. Es urgente situar a la infancia en el centro de la reconstrucción, garantizar apoyo psicológico y devolverles espacios seguros para crecer sin miedo.

Fuente principal: elpais

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