Seguro que más de una vez has escuchado a alguien decir: “eso es una verdad de Perogrullo”. Esta expresión tan popular viene de un personaje literario llamado Pedro Grullo, conocido como Perogrullo o Pero Grullo, al que se le atribuye el arte de pronunciar verdades tan obvias que resultan casi cómicas. Una perogrullada, que es como se llama a estas frases, no es otra cosa que decir lo evidente. Un ejemplo sería decir que “si llueve, uno se moja” o que “el sol sale de día”. Son cosas imposibles de negar, pero tan básicas que no hace falta recordarlas.
El origen de Pedro Grullo es confuso. No está claro si existió realmente o si fue una invención nacida únicamente de la tradición popular más antigua. Lo cierto es que su nombre aparece mencionado ya en textos antiguos del siglo XV. Más adelante, el escritor Francisco de Quevedo lo incorporó en sus obras.
Concretamente en Los sueños de 1622, donde jugaba a crear “profecías” que realmente no aportaban nada nuevo. Ahí es cuando el personaje terminó haciéndose famoso. Desde entonces quedó ligado para siempre a esas verdades evidentes, las llamadas perogrulladas, que hoy todavía recordamos como ejemplo de frases obvias que no sorprenden.

El dicho ha sobrevivido hasta nuestros días y todavía se usa para señalar cuando alguien comenta algo que todos sabemos. Decir que “el fuego quema” o que “las personas respiran aire” serían ejemplos de verdades de Perogrullo. Lo curioso es que, aunque en teoría no aportan información, en muchos contextos se utilizan con humor o incluso con ironía, para recalcar lo absurdo de lo que alguien está señalando.
En definitiva, Pedro Grullo se transformó en un personaje literario que simboliza la costumbre humana de hablar por hablar, diciendo cosas tan evidentes que todos sabemos.
Al mismo tiempo, su figura nos recuerda que el lenguaje también es juego y humor, y que incluso lo más simple puede quedar grabado profundamente en la cultura popular.
Fuente principal: Wikipedia – Pedro Grullo