Si buscas una escapada diferente, te sorprenderá saber que en Briviesca (Burgos) existe algo que pocos conocen: un inmenso mar de girasoles que rodea el pueblo durante el verano. El espectáculo comienza entre julio y agosto, cuando millones de flores doradas florecen, tiñendo de amarillo los campos que abrazan sus montes y caminos.
Este fenómeno natural se ha convertido en un reclamo turístico: hay rutas de unos 3 kilómetros para recorrer a pie o en bici entre los girasoles, disfrutando del paisaje con calma y sin prisas. Mientras paseas, verás reflejado el encanto arquitectónico de Briviesca: su casco histórico, iglesias antiguas como la Colegiata de Santa María, palacios y plazas típicas.
Lo curioso es que este fenómeno no se ve en cualquier sitio: pocos pueblos pueden presumir de campos tan extensos y vistosos de girasoles. Briviesca ha conseguido unir naturaleza y patrimonio en una postal que enamora tanto a quienes conocen la zona como a visitantes que buscan algo distinto.
Para planear la visita puedes buscar información en webs de turismo de Burgos o en guías de naturaleza regionales. También conviene combinar la excursión con otros atractivos de la zona como rutas locales, miradores y pueblos cercanos.
Fuente principal: MSN / 20 Minutos