El 16 de julio, en pleno concierto de Coldplay en Boston, todo parecía seguir el guion habitual. Llega el turno de la famosa “Kiss Cam”, risas, besos, aplausos… hasta que la cámara enfoca a dos personas que, sin quererlo, acaban protagonizando el momento más viral de la noche. Andy Byron, CEO de Astronomer, y su compañera Kristin Cabot se besan. Pero había un detalle importante: ambos están casados… con otras personas.
Él, nervioso, lanza una mirada que delata la tensión. El clip no tardó en volar: TikTok se llenó de versiones, Twitter lo convirtió en meme, Google registró más de dos millones de búsquedas, y medios como El País y Business Insider se hicieron eco del escándalo.
Lo sorprendente llegó después. La empresa no negó lo evidente. Los dos protagonistas dimitieron rápidamente. Y cuando parecía que el asunto quedaría ahí, Astronomer decidió darle la vuelta al guion con una jugada arriesgada y brillante: publicaron un vídeo protagonizado por Gwyneth Paltrow, ex de Chris Martin. No hablaba del tema, claro. Con tono irónico, respondía preguntas absurdas sobre el espacio mientras promocionaba sus servicios de automatización. Una estrategia sutil, elegante… y viral.
¿Qué nos deja todo esto?
Que a veces, lo inesperado tiene más fuerza que cualquier campaña. Que una crisis, bien manejada, puede transformarse en una oportunidad. Y que si le añades humor, actualidad y una cara famosa, el cóctel funciona.
Las marcas que se mueven con rapidez (y con un poco de ingenio) tienen la capacidad de girar la conversación a su favor. Nando’s y Netflix también aprovecharon el tirón, sumándose con mensajes llenos de chispa. Al final, en el mundo digital, el tiempo lo es todo.
¿Tú, qué habrías hecho en su lugar?
No es solo un cotilleo. Es una lección. De cómo actuar cuando todo arde. De cómo convertir una metedura de pata en algo memorable. Y de cómo el marketing, el bueno— a veces nace del caos.
Fuente: Marketingdirecto